Años atrás las alfombras fueron muy elegidas y colocadas en toda clase de espacios y ambientes. Idealmente pensadas hogares, oficinas, teatros, cines y hoteles por su cualidad de confort y calidez. Las alfombras visten los espacios, pueden ser utilizadas como accesorios o para complementar un determinado sector. Cumplen una función decorativa, así como también utilitaria. Ellas aportan gran porción de elegancia, convierten en cálidos los ambientes y transmiten una agradable sensación de confort. Tienen efecto visual y sensorial. Son aislantes tanto contra la temperatura como del sonido, acorde a sus distintas texturas, materiales y colores.

A pesar de todos los atributos que puedan caracterizarlas, las alfombras requieren mucho mantenimiento para que estén siempre presentables, en buenas condiciones y conserven un aspecto agradable. Estas quedan totalmente deslucidas cuando acumulan sobre ellas demasiada suciedad. Juntan y emanan mal olor, se apelmazan y terminan decolorándose, sin importar cual sea su material, tipo ni color.

Es por esto que hoy día muchos de estos lugares que solían elegirlas tendieron a reemplazarlas prevaleciendo otros revestimientos más prácticos para la limpieza. Sobre todo en los hoteles, teniendo en cuenta el requerimiento de muchos clientes, siendo que las alfombras suelen provocar algunos tipos de alergia. Muchos turistas a la hora de programar el viaje revisando las características y servicios del hotel buscan alojamientos sin alfombras.

Aún así y para quienes las prefieren existen técnicas y procedimientos para mantener limpias y en buen estado. Para conocer algunos de ellos compartimos una charla con Cleanmanagers, una empresa que ofrece servicios integrales de limpieza profesional, y reunimos algunos consejos prácticos para mantener las alfombras como si fueran nuevas.

Es fundamental mantenerlas siempre limpias ya que las alfombras juntan mucho polvo y fácilmente se impregnan de suciedad y olores. De no mantenerlas aseadas pueden llegar a ser nocivas para la salud. Implementando un adecuado plan de limpieza y mantenimiento aumentará la vida útil de la alfombra y se conservará con buen aspecto por más tiempo. También existen algunos procesos que se pueden realizar utilizando distintas técnicas para tratar puntualmente los diferentes tipos de manchas. Compartimos a continuación algunos trucos y consejos para que esta tarea no requiera demasiado esfuerzo.

En principio es importante pasar con frecuencia, prácticamente diaria, la aspiradora en las alfombras para evitar se acumule polvo y suciedad. Si se quiere realizar algún procedimiento más importante se puede esparcir sobre ellas sal y dejar que actúe durante un par de horas para luego aspirar. La sal absorberá toda la suciedad y el proceso de desinfección será aún más efectivo. Y si se busca más eficacia aún hay muchos productos limpiadores y desinfectantes en el mercado, ideales para alfombras.

Una vez al año y más aún en espacios de alto tránsito, se recomienda hacer una limpieza bien  profunda. Para ello se sugiere recurrir a alguna empresa dedicada a ofrecer este tipo de servicios como los que podrán ver en el siguiente link http://www.cleanmanagers.com/servicio-integral-limpieza/, de una empresa profesional en este rubro.

Si bien la limpieza de las alfombras suele ser una tarea muy tediosa, pesada y por demás complicada. Aunque no guste y se sienta inabordable, hay que tomar las medidas necesarias teniendo en cuenta que no solo de trata de limpieza sino también de salud.