Salvo aquellos emprendimientos hoteleros que se dedican al alquiler de cabañas, por ejemplo, el resto no suele prestarle demasiada atención a sus espacios verdes. Por regla general, la ambientación allí es tan básica, e incluso rudimentaria, que rara vez invita al huésped a pasar un rato agradable. En este sentido, es mucho lo que podemos hacer para mejorar este espacio.

Los juegos de jardín de hierro son una excelente alternativa para darle un poco de elegancia a los espacios verdes, jardines, y áreas cercanas a la pileta. Por otro lado, los muebles de hierro son sumamente resistentes al paso del tiempo y al deterioro lógico que ocurre frente a los elementos. Se requiere algo de inversión, desde luego, pero con muy poco podemos hacer grandes cosas para darle un cambio de aire realmente agradable a todos nuestros espacios abiertos.

Además de juegos de muebles de hierro también debemos pensar seriamente en el tema de la iluminación. No son pocos los hoteles que de algún modo u otro reducen dramáticamente la iluminación de sus espacios verdes al caer la noche. Esto, así lo creemos, es un error. La iluminación no solo debe cumplir una función específica, sino además darle a esos espacios una atmósfera grata para que el público pueda disfrutarlos en el momento que así lo desee.

Para hacer juego con nuestros muebles, podemos incorporar columnas de hierro, y de ese modo articular un espacio más armónico y con mucha personalidad. Este tipo de columnas bien pueden servir de soporte para la iluminación, o bien cumplir una función más decorativa. En cualquier caso, son opciones verdaderamente interesantes en términos estéticos y funcionales, dependiendo el uso que les asignemos.

La idea de mejorar sus jardines y espacios verdes es que el público pueda disfrutarlos en cualquier momento del día. Los juegos de muebles cumplen esa doble función, siendo útiles en todo momento. Lo mismo vale para las columnas, capaces de generar un ambiente rico en detalles, algo que el huésped seguramente tendrá en cuenta a la hora de recomendar, o no, nuestro hotel.

Desde ya que existen muchas otras posibilidades para nuestros espacios verdes. Todo dependerá del grado de inversión que usted considere oportuno. De todas maneras, con estos dos ejemplos creemos que es posible mejorar considerablemente esos espacios y con un nivel de costo realmente bajo, sobre todo si lo comparamos con los enormes beneficios que podríamos obtener de su implementación.

Cada hotel tiene su estilo, su público, los cuales a menudo están en sintonía con el lugar en el que están emplazados. Sin embargo, en ningún caso es desaconsejable relegar los espacios verdes a un segundo plano en materia de infraestructura y diseño. Si contamos con la ventaja que supone tenerlos, entonces vale la pena tomarse el tiempo necesario para ir pensando de qué modo conviene acondicionarlos de la mejor manera posible.

Desde aquí, poniéndonos un poco en la perspectiva del turista que busca desenchufarse de la rutina, creemos que el público disfruta enormemente de los espacios verdes que un hotel pone a su disposición, y que este factor incluso puede resultar decisivo al momento de generar un impacto favorable en él.