Las ventas por mayor son fructíferas en muchos sectores, como ser en la industria alimenticia o en la compra de materiales eléctricos o para la construcción, por mencionar algunos ejemplos entre los muchos posibles. ¿Qué ocurre en el negocio del turismo? ¿Cuál es la relación y la postura de las agencias ante el crecimiento de los actores mayoristas en este ámbito, con un poder que va en evidente escalada? ¿Y cuál es el rol que deberían asumir los entes reguladores al respecto? Como veremos, no todo es blanco o negro y la ambigüedad parece reinar.

Según podemos ver en esta nota, revuela en el sector del turismo una fuerte paradoja respecto a los operadores mayoristas. La situación se explica del siguiente modo: son muchos los factores que las agencias de viaje contemplan al momento de elegir a los operadores, por caso las propuestas de financiación, los beneficios de fidelización, la exclusividad de ciertos productos, la atención comercial y de posventa, etcétera. Y más allá de esto, muchos agentes compran a operadores que no son 100% mayoristas que, con el mismo nombre, también venden directamente al público.

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Allí está la paradoja, pues las agencias en muchas ocasiones eligen a estos operadores, más allá de que esto puede, en parte, ir en contra de sus propios intereses. Para los menos empapados en este rubro, los actores mayoristas que además venden con un mismo nombre de empresa a particulares son, por ejemplo, AlMundo y Despegar.

A diferencia de lo que ocurre en otros ámbitos como los mencionados (en el siguiente enlace podemos ver un ejemplo de lo que ocurre en la venta de materiales eléctricos https://www.electrofer.com.ar/mayorista/, donde no se presentan situaciones de paradoja; en el mundo del turismo esta realidad pone a las agencias a tomar decisiones que son complejas. Muchos prefieren no comprar productos a mayoristas como Despegar o AlMundo, señalando que al menos sería un signo de respeto hacia la cadena comercial que operen como minoristas con un nombre diferente. Se trata, sin más, de buscar una competencia más leal.

En este orden, hay agencias que aseguran sentir una mayor confianza hacia los operadores 100% dedicados al negocio mayorista, o sea, que no trabajan directamente con el público. Y más allá de que es cada vez más fuerte la presencia de empresas como las antes mencionadas, sostienen que aún hay unos cuantos para elegir.

La propuesta es volver a respetar la cadena comercial, algo que según muchas agencias ya no se hace en el segmento del turismo. Mientras tanto, las grandes firmas –que operan en el ámbito mayorista y minorista- ostentan su poderío y lo hacen notar, por ejemplo con anuncios omnipresentes y un nivel de visibilidad con el cual no pueden competir las agencias de menor envergadura.

Como hemos visto, la modalidad mayorista supone una paradoja en el sector del turismo, estableciendo diferencias marcadas con otros ámbitos en los cuales las propuestas al por mayor son más una solución que un inconveniente. A fin de cuentas, será cuestión de regular.